Residencia María Inmaculada Toledo

LEMA DEL CURSO

Este año se nos invita, especialmente, a vivir la conversión sinodal  y, desde ella, la escucha y la comunicación en una cultura del encuentro que engendra la reconciliación y la paz que hacen visible la fraternidad convirtiéndonos en testigos creíbles. En este sentido, vivimos  conectad@s, con-vivimos.

El lema quiere subrayar, por un lado, la VIDA como valor y como imperativo: ¡VIVE! Este grito incluye, por un lado, la vitalidad juvenil, el no dejarse arrastrar por una vida anodina y rutinaria, pero también la necesidad de dotar de sentido aquello que se hace y aquello que se es.

Por otro lado, destaca la sociabilidad humana: no vivimos solos, vivimos con otros, convivimos, y ante situaciones de crispación, de intolerancia, de dificultades para construir la fraternidad que Jesús soñó y anunció, se nos presenta el imperativo: ¡Con-VIVE!